26 abril 2010

Otrotour


"O"
"Oficina" (portugués) = "Taller" (español) = "Workshop" (inglés o esperanto)
Guimares, Portugal.
Teatro Oficina.
Mayo 3 al 22.
Llevo impro a Portugal, oficina al Teatro Oficina, la "O".
Tres semanas para trabajar de lunes a viernes con un grupo de doce actores.
Una semilla, un primer paso en Portugal.
Una suerte, otrotour.

16 abril 2010

SOLO DE IMPRO en GENOVA


IMPRO EN GENOVA

Hoy viernes: el Solo de Impro.
Sabado, domingo: taller abierto.
Lunes: Clase para amateurs de Genova.

05 abril 2010

Final de la final. Festival Iberoamericano de Bogotá.

No fue una final reñida, ni la localía se hizo ver en los votos.
Acción Impro fue contundente y regular. México, apareció en algunos destellos, en la calidad de sus actores; su tema con las finales parece ya una maldición.
El público, con la pasión intacta.
Se cierra el festival.
Se cerró.

En sólo dos partidos por equipos (excepto los finalistas), algún análisis.
Acción Impro fue justo campeón, noble anfitrión.
México, sea Complot escena u otro, es ya un clásico; como España (a quien se extrañó en escena de este festival).
Brasil, en Match, no impactó como en el campeonato pasado, pero provocó el Bogotazo en un partido para el infarto.
Chile Mamut se ganó el cariño del público nada menos que ante Brasil, campeón en curso, aunque en su segundo partido bajó los brazos demasiado pronto.
Se presuponía que La Gata sería finalista en casa, si no cumplió es -en parte- por altibajos, y por su conocida generosidad escénica. Nobles gatos.
Con Argentina fuimos de menos a más, quedamos últimos, enteros y dejando momentos escénicos en las memorias de los compañeros.
El arbitraje... una irregularidad anunciada, tanto en (dis)paridad de criterios de faltas, como en el rol de llevar el timming del espectáculo.
La producción de Zapata y Ana, para los adentros, se agradece, y tanto.

Pero por suerte hubo más que el Match.
Del catch no hablaré, pues no he visto ni un partido; el evento estaba un poco al margen del catch y en horarios en los que preferí ver otro tipo de teatro (no impro, por sobredosis).
En los "no deportivos", Acción, Brasil y México mostraron "lo distinto".

Mamut, la Gata e Improcrash, confirmaron tener su propio sello en esta técnica.
La convocatoria de público no decayó.
Nos vamos.
Ganó Colombia.
Nadie perdió.
Muy al contrario.
De eso se trata.
De nuevo, gracias.
Volvimos a darle acción a nuestra técnica, nos queda pendiente la reflexión.
Quizá este espacio haya sido un poco una invitación a hacernos ese espacio.
Tenemos tiempo, nos volveremos a ver.

04 abril 2010

Crónica deportiva y no más que eso.

En un rato, final inédita entre equipos de match con mucho festival encima.
México vs Acción Impro.
En términos deportivos, Acción Impro hizo lo que tuvo que hacer: ganó los dos y está dentro.
México ocupa la plaza del grupo, en la previa, favorito: La Gata de Bogotá. Jugando en casa, los buenos Gatos no llegan a la final y se van del torneo con dos empates. Con toda la localía, forzó y ganó los penales contra Argentina anoche (esta opinión tiene poco de objetividad y mucho de consenso).
Aun ignoro el criterio para elegir al segundo finalista, casi ninguno de los jugadores lo ha tenido claro durante el reducido torneo; para el caso, resultaría justo casi cualquiera que acompañara a Acción en la final, le toca a México Complot y está bien.
Se impone una reflexión sobre el Match. No la habrá en esta oportunidad, no en vivo y en directo entre los grupos, al menos. Nos hemos perdido una buena oportunidad, una lástima.
La fiesta de la noche se imagina apasionante y ardua para el árbitro. Altamirano ha sido juez de México y de Acción Impro en las finales del '08, los dos equipos las perdieron en manos de España y Brasil, respectivamente. Sólo uno cambiará su suerte.
Veremos.

01 abril 2010

Iberoamericano: México 7 Argentina 6. Duelen los huesos.

Escribo esto recostado en la habitación del hotel, terminada función y "fiesta", un buen Match de Impro. Tranquilo y contento de toda esta experiencia. Cansado también. Años sin jugar para argentina, me subí a la cancha con los Improcrash con la celeste y blanca. Tal vez mi pasión por el fútbol es mucha, quizá la honestidad inoportuna: fue incómodo salir de una función con la sensación de "perdimos". Sin embargo el espectáculo, el montaje, el formato, implica eso: un ganador y un perdedor por función. Nos tocó ese último rol, que hay que saber llevar.
México se llevó la última impro y el final con 7 a 6.
Las improvisaciones fueron buenas, el clima dentro de "la pista", de sana competencia, pero competencia al fin. Quien más, quién menos perdido el "jugar por jugar" que promovemos en nuestros talleres. Es un toque de atención, o quizá sea algo más.
En mi caso, el sabor agridulce duró un rato nomás; es parte de este fascinante juego.
Lo disfruto y hay más.
Anoche recordamos cuán determinante es el cuerpo arbitral para el desarrollo del show.
Mas allá de eso, en el partido, hemos tratado con los amigos mexicanos de no caer en los grandes éxitos del Match. En no repetirnos, al menos tanto. Se logró. Al menos puedo mencionar las cosas que no hubo, en las que no "hemos caído" durante el partido, y a estas alturas, es casi una virtud.
Sin embargo, el espectáculo exige una relectura, y nosotros -los improvisadores- debemos dársela. Se puede hacer otro match, el latinoamericano ha envejecido.
Lo vemos de dentro, no se advierte desde afuera: espectadores nóveles sobran para admirarse de las desplumadas palomas que sacamos de la chistera.
De a momentos dejamos de ser creadores y nos acercamos a ser imitadores de nosotros mismos. Un karaoke de nuestras propias canciones.
Si termina el festival y los protagonistas no encontramos un espacio para reflexionar del tema; pues nos habremos perdido la posibilidad de avanzar o -lo que es lo mismo- retrocederemos.
No soy tremendista. Hoy hemos jugado un buen match y quizá el nivel mejore aún, pero es necesaria la reflexión. Lo creo porque soy profesional de esto, y así me lo tomo.

Antes hubo Botones, el espectáculo no deportivo que cada día precede al Match.
Estreno absoluto de Acción Impro de Medellín. Un cuarto de buen hotel es la escenografía, por la que espiamos por la pared faltante. Lenguaje cinematográfico, pantalla y créditos.
Lo que es, para este género tan despojado, una superproducción. Cuidada y en casi todo momento pulcra.
El espectáculo propone tres historias diversas que ocurren en esta habitación. Una escena unipersonal, un trío y un dúo de actores. El ambiente es algo sórdido, las relaciones en momentos límites, los conflictos intensos.
Para el panorama actual continental de la impro, una apuesta arriesgada, y, a la vez, una señal de buena salud de este género teatral.

Brindo y celebro esa valentía, que tendrá seguramente final feliz.
El inicio, desde mis ojos, o poniéndome en ojos de espectador neutro, no lo fue.
Faltaron ritmo y claridad de propuesta. Ritmo en la dirección y dramaturgia; claridad, en el formato, en lo que Acción nos invita a ver y en cómo entra la improvisación en este hotel.
Un primer paso, tedioso de a ratos, interesante siempre.
El primer paso de un camino que por difícil exige valentía, y los generosos anfitriones de Acción I. se mostraron valientes.

Es tarde y en ambos espectáculos me dolieron los huesos.
En Botones, por la hora y veinte sentado de mil maneras en una cancha (de basquet) adapatada como espacio teatral.
En el Match, los huesos dolieron al sentir que en este continente, el sólo presentarse con la camiseta argentina, es garantía inmediata de no pocos silbidos y de antipatía popular inmediata. Vivo renegando de la actitud prepotente y vanidosa de tanto compatriota, acepto y creo merecidos ciertos lugares comunes en los que nos ubican (y ubicamos). Pero a la vez, este prejuicio instantáneo, sobre todo en un evento cultural tan trascendente como el Iberoameriano de Bogotá, me genera distancia de la latinoamericanidad, y aunque no lo quiera, me argentiniza más, aún.

Si he escrito demás, lo siento: me duelen los huesos.

PD: Marcio Ballas, Rhena, Beto, Pipe, Improcrash, Marco, David... algunos de los improvisadores con los que hoy conversé durante el día y que ayudaron, sin querer, en esta tormenta de ideas nocturna.